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Bailemos otra vez

“You’re always talking, but you’re not playing

It doesn’t match your face

Gotta find my way, away from this place

Can you take me now”

                                             

En ocasiones, cuándo crees que todo está en ruinas, aparece alguien para recordarte que si haces un poco de espacio puedes encontrar un nuevo y maravilloso atardecer tras los escombros. Por qué a veces es más fácil sumirse en ese espiral de negatividad y tristeza qué nadar a contracorriente para alcanzar el punto de partida. Ese punto en el cuál todo parece sencillo y fluido pero que a la vez resulta lejano y a simple vista inalcanzable y sin retorno. Pero a veces, y sólo a veces aparece alguien y te tiende una mano para devolverte de un chasquido a ese mágico lugar. Esas son las personas que hacen que esto merezca la pena. 

 

Personas que hacen de cada paso una coreografía y de la vida el mejor baile. 

Personas que convierten los días en montañas rusas de esas vertiginosas y vibrantes de las que no te quieres bajar y subirías una y otra vez.

Personas cuya armadura es la alegría y su mejor ataque una sonrisa. Que te desarman con tan solo una mirada y que únicamente aceptan una caricia como contragolpe.

Personas con las que lo más mundano se convierte en una aventura. De esas con las que siempre habías soñado pero que nunca te habías atrevido a vivir. Hasta ahora.

 

Pero por encima de todo, son esas personas de las que no te desprenderías ni un segundo y con las que cada instante se transforma en una magnifica eternidad. Eternidades en las que nada parece tener sentido. Y en especial los relojes, ya que no se rigen por leyes temporales y marcan el tempo que ellos mismos precisan. Pero lo más asombroso es que se encuentran rodeadas por un halo de luz alumbrando todo a su paso. Y es que así es imposible apartarse del camino. Gracias por hacerlo fácil.

  

Brindo por esas personas. Pero en esta ocasión brindo por una en especial. Brindo por nosotros.

Para E.

Por Alguien.

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A quién quiera escuchar

Desde bien pequeño he sido más soñador que creyente, siempre más dispuesto a descubrir nuevos lugares que preocupado por medir mi comportamiento para encontrar una supuesta salvación divina. No me malinterpretéis, he sido educado en un colegio religioso y se me ha inculcado cierto respeto por la forma de pensar de las personas, aunque esté terriblemente alejada de la mía.

 

Desconozco si hay que rezarle a Dios, Alá, Yahveh o Buda. No sé si arriba está lo bueno y abajo lo malo, no sé si se llega alcanzando el Nirvana, si tan siquiera hay un harén esperando o si te reencarnas y vuelta a empezar. Sinceramente ni lo sé ni me importa y no lo hará hasta el momento en que se deje de imponer cada creencia mediante la violencia, hasta el momento que una entidad deje de escudarse en una divinidad para aprovecharse económicamente de los demás o para creerse en el derecho de poder juzgar lo que está bien o lo que deja de estarlo (para ellos, por supuesto).

Pienso que todos nosotros tenemos un código moral muy arraigado (algunos más que otros) y nos regimos acorde a éste para actuar de un modo u otro, sabemos perfectamente cuándo hacemos algo mal y estamos lo suficientemente arrepentidos para que encima nos hagan creer que arderemos en el infierno por ello. Que si la cagamos vamos de cara e intentamos arreglarlo, no nos hagáis creer que confesándonos ante un desconocido cotilla y morboso se nos perdonaran todos los “pecados”.

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Yo creo en la igualdad y en el respeto mutuo, que todos somos diferentes y ninguno perfecto para decir que se puede y que se debe dejar de hacer. El hecho de creer que solo tu opinión es válida me parece una actitud muy insegura, siempre se puede aprender algo nuevo de las opiniones distintas a la nuestra sin cambiar nuestras convicciones. Tenemos diferentes puntos de vista y podemos arreglarlos mediante una conversación civilizada sin llegar a matarnos.

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No trato de refutar algo que no ha sido demostrado. Por favor, prestad atención y dejad el fanatismo a un lado. Sólo es necesario ojear un periódico de vez en cuándo para observar el daño y la destrucción que causan ciertas personas en nombre de ese supuesto ser divino.

Bienvenidos al siglo XXI hombres y mujeres del pleistoceno.

Por Alguien.

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El lado bueno de las cosas

“Nadie puede saber si existe el amor que dura para toda la vida. La clave en todo caso es querer cada día como si fuera el último. Porqué hay que entrar en el agujero para salir del agujero. Entrar y salir muchas veces del agujero”

Así comienza la muy recomendable obra de teatro The Hole 2, a la cuál tuve el privilegio de asistir ayer. Me quedé totalmente absorto cuando salí del teatro. Típica historia de chico conoce a chica, se enamoran, el la caga y trata de recuperarla a toda costa. Aún así, todo desarrollado de una forma muy original, reconozco que nunca había visto nada semejante. Fueron dos horas de monólogos, danza clásica, cabaret, trapecistas, claqué y música en directo, todo ello sazonado con un toque muy picante.

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Pero entre desnudos y risas se entreveía lo realmente importante de la obra, la forma de vivir las cosas de los personajes. La energía, alegría y desparpajo que desprendían. Su particular mensaje de carpe diem. Te obligaban a saltar, bailar, tocar y besar a la persona que tenias al lado, desnudarte delante de todo el mundo. En definitiva, te hacían sentirte feliz. Vivir cada momento como si fuera el último. Y creo que tenían toda la razón, porqué nos preocupamos demasiado y disfrutamos lo mínimo. Siempre condicionamos nuestra triste actitud por los problemas que arrastramos. Nos dominan el miedo y las inseguridades. Acabamos cohibiéndonos y siendo otra persona por temor a ser juzgados. Vivimos con una venda en los ojos llamada futuro que no nos deja ver lo realmente importante, que es aquello que ocurre delante de nuestras narices. 2015/01/img_0284.jpg Así que disfrutemos de ese paseo tan rutinario como si fuera único, sintamos el silencio que esconde tanto ruido, llenémonos de energía con todas esas fragancias agradables que no queremos oler, fijémonos en toda la gama de colores que se esconden en cada calle, cada río, cada parque y cada playa. Paremonos a contemplar una puesta de sol y rindámonos ante su inmensa belleza. Pídele el número de teléfono. Atrévete a decirle lo mucho que piensas en él. Bésala sin pensarlo dos veces. Desprendamonos de todos los tabúes y hagamos lo que nos apetezca, nadie tiene el derecho a ser el juez de nuestras vidas. 2015/01/img_0289.jpg

Se trata de reeducarnos a nosotros mismos para ser felices, aunque ello sea muy difícil y no veamos ni por donde empezar. Porque hay que entrar en el agujero para salir del agujero. Entrar y salir muchas veces del agujero. Ese es el secreto. Por Alguien.

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Eterno resplandor de una mente sin recuerdos

Cuándo llegas al final toca hacer balance. Por tanto, hoy me toca reflexionar sobre el amor, ya que va directamente enlazado con mi último final. Concretamente con mis vivencias y mi forma de entender tal sentimiento.

El primer destello nos llega en forma de pasión e incluso con atisbos de locura cuándo encontramos a nuestra primera pareja. Simplemente nos dejamos llevar ante semejante cúmulo de nuevas experiencias para nosotros. Es una explosión de las sensaciones más desconocidas de los rincones mas recónditos de nosotros mismos. Nos sirve de aprendizaje y nos pone los pies en la tierra para lo que está a punto de llegar. /home/wpcom/public_html/wp-content/blogs.dir/fc7/81004791/files/2014/12/img_0251-0.jpg

Porqué lo que está a punto de llegar tiene intención de entrar sutilmente para acabar apoderándose de todo lo que te rodea. Y para eso se necesita estar preparado. Todo ocurre intensamente pero a la vez pausado, suave pero penetrante. Es comparable a la primera vez que pruebas el que se va a convertir en tu manjar predilecto, un instante en el que saboreas cada ingrediente, del primero al último. Tomas conciencia de todo lo que significa para ti según va avanzando hasta ese lugar dónde guardas con llave y una legión de vigilantes el órgano más preciado y delicado que posees. Entonces no te queda otra que confiar en ella y entregárselo. Llega para ti el momento más feliz, acompañado del fatal desenlace que está acechando a la vuelta de la esquina.

  

Se ha levantado la humareda y te encuentras en el fulgor de la batalla contra tus propios sentimientos. Te sientes fuera de sitio, y en tu cabeza no entra otra idea que la de volver a tu hogar, que no está en otro lugar que a su lado. Porqué te has entregado y por ella lo has sentido todo y has llegado a amarla más que a ti mismo. Sabes que aunque sea duro y sea lo último que deseas, toca volver a vestirse de fénix y resurgir de tus cenizas. Pero reservas la habitación más lujosa que dispones en tu interior para ella, aquella solo digna de los mejores invitados.

Aunque esté más lejos que nunca ya ha quedado grabada a fuego y seguirá latente en ti para siempre.

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Dedicado a A. por última vez. Te amo y sabes que deseo tu felicidad por encima de todo.

Por Alguien.

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A ti

Después de una de nuestras discusiones me ha venido a la cabeza una idea ya bastante convencional. ¿Que pasaría si me enterase que me quedan unos pocos días para desaparecer para siempre? Esa es la idea. Sin dudarlo hay muchas cosas a las que me gustaría dedicar ese tiempo.

Viajaría por todos los lugares y rincones que deseo. Subiría al Machu Picchu, navegaría por Creta, sobrevolaría el Grand Canyon, recorrería todo el parque natural de Plitvice o me sentiría el rey del mundo en lo alto del monte Roraima. Pero por encima de todo me empaparía de la cultura, costumbres, aficiones y estilo de vida de todos los habitantes de los sitios mas extraños, exóticos y diferentes que puedas imaginarte. Seria un nativo más de cada población y es que creo que eso hace interesante a una persona. image Pasaría a ser una parte de mis escritores favoritos y un personaje de mis libros preferidos. Seria el valiente Hemingway, el hermitaño Thoreau o el inteligente Capote. Encarnaria a Jay Gatsby en una de mis magníficas fiestas o a Don Corleone en la boda de mi hija. Me preguntaría a dónde van los patos cuando se hiela el lago de Central Park o me embarcaría en mi última travesía en el mar para pescar a la presa más ansiada. Viajaría al lado del intrépido Huckleberry Finn viviendo mil aventuras atravesando el Mississipi o estaría como Alicia, sin salir de su asombro al entrar en el País de las Maravillas. image Dedicaría horas y horas a la música, simplemente escucharla y abstraerme de todo lo que ocurra a mi alrededor. Disfrutar de cada uno de los minutos y segundos de todas mis canciones favoritas y de las muchas que descubriría. Transformarme en un camaleón de las emociones y pasar de estar absolutamente eufórico con Los toros en la wii a llorar de emoción con Lost Stars, de estar completamente dichoso y desbordantemente contento con la vida por escuchar Perfect day a estar perdidamente enamorado con She’s a rainbow. image Quizás me sacaría un máster en cine. Porqué eso son para mi las dos horas que dedico a cada nuevo visionado, porque es maravilloso como logran hacerte olvidar toda tu realidad desde el primer minuto y es que ¿quien no ha entrado a un cine uno de sus días más apagados y ha salido con una sonrisa de oreja a oreja? Tal vez hemos acabado una película sintiéndonos un pirata en el Caribe, un superhéroe en Gotham, un capo de la mafia en Birmingham o un magnate de la metanfetamina de Albuquerque. Todos hemos sacado nuestro niño interior mientras perseguíamos el ave más extraña del mundo o nos hemos sentido los reyes de la pista bailando con la impredecible Mia, un hombre condenado injustamente a cadena perpetua o un aventurero con apariencia de discapacitado intelectual. image Sin dudarlo llevaría a cabo todo lo anterior, pero no pasaría ni un minuto sin la persona a la que más amo, y sabes que esa persona eres únicamente tú. Porqué cada segundo a tu lado es felicidad, alegría y experiencia. Porqué tu eres la única que me saca una sonrisa en mis peores momentos y un enfado en los mejores. Y es que así eres tu, como una montaña rusa de la cuál no puedo bajarme y que cada vez me gusta más y me marea menos. Es por todo esto que te quiero y por lo que no te dejaré escapar. image Dedicado a A.
Por Alguien.

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